En esta edición:
POR QUE DEL NOMBRE
Hat-Trick: El origen del famoso nombre (Video)

Un lanzador inglés en 1858 eliminó tres bateadores seguidos y los aficionados le regalaron un sombrero. Esa tarde nació la tradición más celebrada del fútbol moderno.
Cada vez que Haaland, Mbappé o Lewandowski meten tres goles en un partido, están perpetuando un gesto que comenzó en Sheffield hace 166 años. El término "hat-trick" apareció por primera vez cuando H.H. Stephenson consiguió tres wickets consecutivos en cricket y los espectadores, impresionados, juntaron plata para regalarle un elegante sombrero de copa. La hazaña quedó registrada como "the hat-trick" —el truco del sombrero— y el nombre se quedó para siempre.
Del cricket al fútbol
El fútbol heredó el concepto pero simplificó las reglas. Ya no eran eliminaciones consecutivas, sino tres goles en un mismo partido. La prensa británica adoptó el término en 1878 vía The Sportsman, y desde entonces el hat-trick se expandió a rugby, hockey, béisbol, automovilismo y hasta dardos. En España, la Fundéu recomienda "triplete", pero seamos honestos: hat-trick tiene más magia.
La tradición evolucionó con el tiempo. Desde hace casi un siglo, el jugador que logra el triplete se lleva la bola del partido a casa. Un gesto que perpetúa la idea original del sombrero como premio y transforma un objeto en reliquia.
Los hat-tricks que escribieron historia
Tommy Ross definió la velocidad extrema en 1964: tres goles en 90 segundos con el Ross County. Un récord que sigue intacto 60 años después.
Michel Platini elevó el concepto en la Euro 1984 con dos "tripletes perfectos" —pie derecho, izquierdo y cabeza— demostrando versatilidad técnica en estado puro.
Bert Patenaude inauguró la tradición mundialista en 1930, metiendo el primer hat-trick de la historia de los Mundiales contra Paraguay.
Y José Luis Chilavert escribió lo imposible: el único portero en conseguir un hat-trick profesional. Tres penales en una goleada 6-1 del Vélez en 1999. Un récord que probablemente nadie romperá jamás.
Variantes que sorprenden
En Alemania y Bélgica existe el "hat-trick impecable": cuando los tres goles se producen consecutivamente sin que nadie más meta entre medio.
En México hablan de "póker" para cuatro goles y "repóker" para cinco.
En Argentina, directamente dicen "triplete" y ya está.
Un legado que trasciende el tiempo
Lo que comenzó como un regalo espontáneo en el cricket victoriano hoy es la máxima expresión individual del fútbol. El sombrero se convirtió en bola, pero la esencia permanece: reconocimiento, admiración y leyenda.
La próxima vez que veas a Haaland celebrar tres goles en un partido, acordate: estás presenciando un ritual que conecta el fútbol moderno con los campos de cricket de la Inglaterra del siglo XIX. Una tradición que demuestra que las mejores historias del deporte nacen de gestos auténticos que el tiempo convierte en eternos.
¿Cuál es tu hat-trick favorito de la historia? Respondenos y compartí la leyenda. ⚽
Cuando los demás se iban de juerga después de entrenar, yo seguía golpeando a la pelota
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TOCAR EL CIELO SIN MANOS
El Abrazo del Alma: Mundial 1978 (Video)

25 de junio de 1978. Argentina 3-Holanda 1. Mientras 80 mil almas explotaban en el Monumental, tres personas protagonizaron el momento más emotivo del Mundial. Dos eran campeones del mundo. Uno era un hincha que había perdido sus brazos a los 12 años.
La historia comienza en un poste de alta tensión
Víctor Dell'Aquila tenía apenas 12 años cuando todo cambió. San Francisco Solano, Quilmes, 8 de septiembre de 1967. Un chico inquieto trepó a un poste de alta tensión sin percatarse de los transformadores. La corriente carbonizó sus brazos y cayó desde 14 metros de altura. Los médicos le plantearon a su mamá una disyuntiva brutal: amputación o muerte.
"En el hospital le pregunté al médico: '¿Para qué me deja vivir?'. Él me respondió: 'Vos tenés que devolverle la vida a tu vieja'", recordaría años después. Esa frase se convirtió en su salvación. Y el fútbol, en su vida.
La tarde del destino
Víctor era fanático de Boca. Pesaba 50 kilos y tenía 22 años cuando consiguió una entrada para la final del Mundial 78. Se ubicó en la platea baja del Monumental. Argentina ganaba 3-1 en tiempo suplementario cuando el árbitro italiano Sergio Gonella levantó la mano indicando adición.
"Cuando vi que el referí levantó la mano, pasé los pies, flexioné y ¡tac! Caí paradito. Entonces caminé despacito y me puse al lado del palo de Fillol".
Cuando el árbitro pitó el final, Ubaldo Fillol cayó de rodillas al borde del área. Alberto Tarantini corrió hacia él y se arrodilló a su lado. En ese momento, Víctor llegó corriendo por detrás. "Vi que Tarantini se arrodilló como rezándole a Dios. Fillol hizo lo mismo y se abrazaron. Justo llegué yo. Me frené y las mangas se fueron para adelante".
El fotógrafo que no podía correr
Ricardo Alfieri tenía 66 años y estaba jubilado. Como no podía correr al medio de la cancha, se quedó detrás del arco de Fillol. Desde ahí capturó la secuencia. Días después, rescató la foto del archivo y se la mostró a Osvaldo Ardizzone, periodista y poeta de El Gráfico. Ardizzone la bautizó inmediatamente: "El abrazo del alma". Víctor, al no poder darlo físicamente, lo abraza con el alma.
La foto ganó el Premio Canon a la mejor foto del Mundial '78 entre 40.000 candidatas y más de ochenta premios internacionales. La FIFA la utiliza como símbolo del campeonato mundial de 1978.
Un momento eterno
Hoy Víctor tiene 69 años y vive en Quilmes con su esposa Gilda. La foto autografiada por don Ricardo Alfieri decora una pared de su casa. "Para Víctor, con cariño, mi mejor foto del Mundial 78", dice la dedicatoria.
"Toqué el cielo, amigo. Te puedo asegurar que gracias al fútbol toqué el cielo con las manos". Una frase que en boca de Víctor alcanza otra dimensión. Porque en ese abrazo del alma quedó retratado algo que trasciende el fútbol: la pasión que no necesita brazos para abrazar, solo necesita alma.
¿Cuál es tu momento favorito del fútbol argentino? Respondenos y compartí la historia. ⚽
"Toqué el cielo con las manos"
— Víctor Dell'Aquila
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